¿Cómo superar la depresión por la muerte de un ser querido?

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Cuando alguien a quien quieres muere, da igual que te digan “la vida sigue”, “no llores, él/ella no querría verte así” o “ahora está en un lugar mejor”, entre otras frases. Lo único que consiguen es ahondar en la herida más que reconfortarte. Ya sabes que esa persona no va a volver. Cuando un ser querido muere, nos enfrentamos a una pérdida permanente, y eso, tal vez, sea lo más duro de asimilar.

A menudo, días después de la muerte de la persona en cuestión, podemos llegar a pensar en ella en los instantes previos a su muerte (si, por ejemplo, agonizaba tras una larga enfermedad). Si la muerte ha sido repentina, solemos recordarla viva. Tal vez ahí resida el quid de la cuestión para superar la depresión que, a menudo, sigue a la muerte de la persona: en recordar los momentos felices que nos brindó en vida.

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La asunción es el verdadero problema

“No me hago a la idea de no volver a verle”, “y mañana, ¿qué? Se me va a hacer tan raro que no esté…”. Asumir que alguien a quien queremos se ha ido para siempre, parece ser el verdadero problema. Hacernos a la idea de que no volverá. Para ello, además de nuestra fuerza de voluntad, es necesario retomar nuestra rutina en la medida de lo posible, dándonos tiempo, pero siendo firmes en que solo así lograremos superar el bache.

Aunque duela decirlo, la vida no se detiene ante la muerte de una persona. La vida sigue adelante, queramos o no, llevándose con ella instantes que quizá sean maravillosos, sin que nos demos cuenta, por sumirnos en un luto permanente. Es necesario saber cómo combatirlo, superarlo y seguir adelante.

Transformar los pensamientos

Cuando ha transcurrido poco tiempo de la muerte, podemos hacer el esfuerzo de pensar un rato en esa persona y en todo lo bueno que nos dio: caricias, sonrisas, buenos momentos… Cosas que aporten positividad al recuerdo de nuestro ser fallecido.

A veces, consuela el hecho de pensar que nuestro ser querido no se ha ido del todo, que sigue con nosotros de una u otra manera, acompañándonos en el largo trasiego por la vida, dándonos fuerza para afrontarla día a día sin su presencia.

Si no se consigue solo, tal vez se necesita ayuda

A veces, por más que intentemos superar el bache solos, no podemos. A veces, la soledad y el ostracismo con uno mismo no bastan para salir del estado de depresión que nos supone la pérdida de un ser querido.

Por eso, si crees que no podrás hacer frente a esta pérdida solo, es bueno que busques ayuda profesional. En este sentido, recomendamos el centro PsicoAdapta , donde sus psicólogos cuentan con terapias para sobrellevar la pérdida de un ser querido, tratando la depresión

Las claves

Volver a la rutina cuanto antes, recordar al difunto en vida y resaltando siempre los momentos positivos, asociar su imagen a momentos felices y, sobre todo, no torturarnos con la culpa por ir superándolo y pensando que no lo sentimos lo suficiente.

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