Abonos líquidos VS Abonos sólidos, ¿cuáles son mejores?

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La utilización de abonos o fertilizantes en la agricultura es fundamental para el buen estado de los cultivos, de eso no hay duda, pero cuando sí nos aparecen diferentes duda es cuando tenemos que escoger entre abonos líquidos y abonos sólidos, por ello vamos a aprovechar este post para comentarte las características de cada uno y que puedas escoger cuál es la mejor opción para tus plantas.

Partiendo de la base de que en función del estado de los abonos, la posterior aplicación variará, así como también la manera en la que influirá la integración de los nutrientes en el suelo, a continuación vamos a contarte el resto de diferencias entre un tipo y otro. Presta atención y toma nota porque esto te interesa.

Abonos líquidos

En los últimos años los abonos líquidos han cobrado una mayor importancia, siendo cada vez más demandados debido a sus innumerables propiedades y a las ventajas que ofrecen. Estos abonos líquidos NPK (nitrógeno, fósforo y potasio), garantizarán la correcta asimilación de los nutrientes por parte de los cultivos, ya que son absorbidos muy rápidamente, lo que les permite trabajar con una gran efectividad.

Disueltos en agua, se pueden aplicar sobre los cultivos en cualquier momento, antes o después de la siembra, y están elaborados a base de materiales químicos u orgánicos. Están disponibles en suspensiones, mezclas o soluciones.

Las soluciones se caracterizan por contar con elementos nutritivos que se han disuelto en agua de una manera homogénea, y que pueden tener un origen natural, químico o combinado, mientras que las suspensiones o mezclas se componen de un abono o fertilizante sólido que se ha repartido en un medio líquido.

Sus beneficios son innumerables, consiguiendo un mayor rendimiento y que el terreno disfrute de una mayor uniformidad, lo que les convierte en la mejor opción de cara a reponer la materia orgánica del suelo, ya que además no dañan la vida ni del suelo ni de los microorganismos presentes en las plantas.

Trabajan con una mayor rapidez debido a que son más fáciles de absorber por las plantas, favoreciendo la ingesta de nutrientes y estimulando el crecimiento de los cultivos.

Abonos sólidos 

Los abonos sólidos son los más convencionales y los que más se han utilizado en el sector agrícola a lo largo de los años. Por lo general se presentan de manera granulada, macro – granulada, en polvo o en pastillas, aunque en función de la marca pueden presentarse en otros formatos.

Los efectos que producen en las plantas son muy similares a los de los abonos líquidos, aunque sí que existen diferentes aspectos que los pueden convertir en una opción más, o menos recomendable.

Y es que los abonos sólidos tienen una disolución lenta, lo que permite que las plantas disfruten de la ingesta de abono y fertilizante durante más tiempo, sin necesidad de preocuparse ni de tener que hacer revisiones periódicas. También hay que destacar que son muy fáciles de aplicar, ya que simplemente habrá que aplicar el abono sobre los cultivos y esperar a que hagan su efecto.

En definitiva, tanto los abonos líquidos como los sólidos son realmente beneficiosos para los cultivos, por lo que aquí entraría en juego tanto el tipo de cultivo, como las necesidades y los gustos de cada agricultor a la hora de decantarse entre uno y otro. Y tú, ¿con cuál te quedas?

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